Donald Trump visita oficialmente a Xi Jinping en Beijing
El presidente de EE.UU y su homólogo chino inauguraron este jueves en suelo asiático una cumbre sin precedentes en ocho años, marcada por gestos de amistad, una delegación empresarial estadounidense y la promesa de estabilizar las relaciones bilaterales.
Se trata de la primera visita de un presidente estadounidense a China en ocho años. Foto: Xinhua.
14 de mayo de 2026 Hora: 00:16
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Con un saludo cálido en el aeropuerto, niños ondeando banderas y un discurso cargado de elogios mutuos, comenzó este jueves en el Gran Salón del Pueblo la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, la primera visita de un presidente estadounidense a China en ocho años.
«Usted y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Es la relación más larga que haya tenido cualquier presidente de nuestros dos países, y es un honor para mí», declaró el inquilino de la Casa Blanca al inicio del encuentro, agradeciendo la bienvenida recibida.
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Trump recordó los momentos de cooperación bilateral durante su gestión y aseguró que, pese a las dificultades, ambos líderes siempre lograron resolver los problemas de forma directa.
«Cuando había dificultades las resolvimos: yo le llamaba a usted y usted me llamaba a mí», afirmó, antes de sentenciar: «Vamos a tener un futuro fantástico juntos». En un gesto que marca distancia con la narrativa de confrontación que ha dominado la política estadounidense hacia China en los últimos años,
Trump calificó a Xi Jinping como «un gran líder», añadiendo: «A veces a la gente no le gusta que diga eso, pero lo digo de todas formas porque es verdad».
Trump llega a Beijing acompañado de una delegación de élite del capitalismo estadounidense: los presidentes ejecutivos de Apple, Nvidia, Tesla, Meta, BlackRock, Boeing, Visa, Mastercard, Goldman Sachs y Citi, entre otras firmas tecnológicas y financieras. El valor combinado estimado de las compañías cotizadas presentes supera los 12 billones de dólares, lo que da cuenta de la magnitud de los intereses económicos en juego.

«Se lo pedimos a los top-30 del mundo. Todos y cada uno de ellos dijeron que sí, y yo no quería al segundo o al tercero de la empresa. Solo quería a los mejores. Y hoy están aquí para transmitirle respeto a usted y a China», indicó Trump, dejando claro que el objetivo central del viaje es abrir canales de negocios y comercio bilateral.
Se espera que durante la cumbre, que se extenderá hasta el viernes 15 de mayo, ambos mandatarios acuerden la conformación de una Junta de Comercio bilateral para abordar las diferencias arancelarias y evitar nuevas escaladas en la guerra comercial que ambos países sostuvieron el año pasado, cuando Trump impuso aranceles y China respondió con el control de exportaciones de tierras raras, recursos estratégicos clave para la industria tecnológica global.
Sin embargo, la agenda de Trump no está exenta de sombras. El conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han disparado los precios de la energía y mantienen varados cargueros con petróleo y gas, un problema que también afecta los intereses estadounidenses y que podría requerir coordinación con China.

Xi Jinping quiere cooperación entre los gigantes
Por su parte, Xi Jinping tomó la palabra para hacer un llamado a la cooperación y a la superación de la llamada «trampa de Tucídides», el concepto que advierte sobre el conflicto inevitable cuando una potencia emergente amenaza el dominio de una potencia establecida.
«China y los Estados Unidos pueden ganar con la cooperación y perder con el enfrentamiento. Deberíamos ser socios, no rivales», aseveró el mandatario chino. Y lanzó tres preguntas que resumen el espíritu del momento: «¿Podrán China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma en las relaciones entre las grandes potencias? ¿Podremos afrontar juntos los retos globales y aportar más estabilidad al mundo? ¿Podremos construir juntos un futuro más prometedor para nuestras relaciones bilaterales?»
Las palabras de Xi reflejan la postura tradicional de China: defensa del multilateralismo, respeto a la soberanía y búsqueda de un desarrollo compartido.
Por supuesto, frente a la retórica belicista que ha dominado la política exterior de Washington en las últimas décadas, la cumbre de Beijing se presenta como una oportunidad para que ambos países delineen un nuevo capítulo en sus relaciones, basado en el diálogo y no en la confrontación.
Mientras tanto, el mundo observa atento. La cumbre entre las dos economías más grandes del planeta no solo definirá el futuro del comercio global, sino que también establecerá el tono de las relaciones internacionales en un momento en que la humanidad enfrenta desafíos que trascienden las fronteras nacionales: crisis climática, conflictos armados y desigualdad creciente.
Recordemos que esta cumbre tiene lugar en un contexto global marcado por tensiones comerciales, crisis energética y la inestabilidad derivada del conflicto en Oriente Medio provocado por Estados Unidos, encabezado por Donald Trump y su aliado el Estado sionista de Israel, de manos de Benjamín Netanjahu. .
Autor: TeleSUR: MS
Fuente: TeleSUR - RT - Xinhua




